jueves, 10 de septiembre de 2009

GOLPISTA? LAS PELOTAS!

EN DEFENSA DEL CORONEL SEINELDÍN


Se­ñor Di­rec­tor:

Lo conocí preso, en la cárcel de Caseros (U. 16), en 1990, después del último alzamiento carapintada, en razón de mi desempeño como oficial médico del Servicio Penitenciario Federal. Quise conocerlo por la misma razón que quise conocer a otros presos que aparecían como paradigmas de algo que despertaba, cuando no conmocionaba, el interés social en determinado momento en el país. Para entender más allá del mero enterarme.
Y así he tenido el privilegio de conversar con políticos de renombre, con represores, con guerrilleros, con sacerdotes, con asesinos, con ladrones, con nazis, con economistas, con sindicalistas, con detenidos de mucha fortuna y con otros en la miseria, como dice el poeta: «Con ricos miserables y con pobres exquisitos», y de todos he aprendido algo. La privación de la libertad, el encierro, suele crear un ámbito propicio para el diálogo si éste es buscado con honestidad y respeto.
Ha muerto Seineldín, con quien tanto he charlado, a quien tantas cosas le he preguntado, con quien tanto coincidí como disentí. Y no sería justo para con él que no expresara, desde ya, mi admiración por ese hombre a quien tuve el gusto de conocer. Repito: de conocer, no de opinar desde la superficialidad ni desde la ideología. Murió un verdadero soldado. Sépase que no fue represor, que no es de los del punto final ni la obediencia d ebida, tampoco de panza y molicie y puro discurso ni arenga vana; fue creador de comandos, de madrugones y entrenamiento, de ascendencia genuina ante sus subordinados, que lo adoraban y que decían de él que lo seguían porque era el mejor soldado argentino. Los ingleses de Malvinas admiraron su profesionalismo, fue condecorado; su sobriedad y honradez eran la contracara de la corrupción menemista.
Fue la vergüenza de la dirigencia militar de escritorio de aquellos años, y el soldado al que la dirigencia subversiva no pudo enrostrarle bajeza alguna, por más que alguna vez lo haya querido falsear. Claro, también fue tonto, fue ingenuo; querer ser ab anderado de un Ejército servidor de un proyecto nacional en épocas de globalización, de borroneo de fronteras, de despersonalización cultural y culto a la frivolidad es un proyecto imposible, aun siendo un hermoso anhelo. Cosa de idealistas.


Descanse en paz, coronel, que a usted Dios y la Patria nada tienen que demandarle."


Dr. Enrique Daniel Otálora


DIARIO LA NACIÓN
(BUENOS AIRES, ARGENTINA)

"CARTAS DE LECTORES"


CENTENARIOS CUIDADOSAMENTE SILENCIADOS

¿HUBO VIDA ANTES DE 1930?


La zurda omnímoda que padecemos —des de la cultural gramsciana políticamente “correcta” hasta la terrorista aburguesada porque ya se ha encaramado en el poder— en los últimos años ha “ignorado” (u ocultado) prude ntemente ciertas efemérides propias cuya recordación vendría a demostrar que la subversión comenzó con su terrorismo sistemático mucho antes de la “catástrofe de 1930, origen de todos los males” según Grondona
No sólo se dejan pasar aniversarios de gestas “gloriosas” para el zurdaje, sino centenarios que brindan la posibilidad a periodistas ambiciosos de lucirse como historiadores, quienes sólo se ciñen a límites cronológicos que no superen el cincuentenario del bombardeo de 1955 —verdadero “bautismo de fuego” de nuestra Aviación Naval y de nuestra Fuerza Aérea (que no fue en Malvinas)— o los recientes cuarenta años del “Cordobazo”. Todo es válido si es posterior a 1930.
A esa izquierda mendaz y acomodaticia no le conviene que la gente recuerde que importó del Viejo Mundo sus crueles e inútiles prácticas del atentado terrorista y/o de los desmanes callejeros convenientemente dirigidos en épocas tan lejanas como la segunda mitad del siglo XIX —y, por lo mismo— dejó pasar en silencio sus escabrosos centenarios.


Algunos de los hechos “destituyentes” (Kirchner dixit) perpetrados no fueron contra funcionarios de segunda línea como los asesinatos del Jefe de Policía Cnl Ramón Lorenzo Falcón y su secretario Alberto Juan Lartigau, cuyo centenario el próximo 14 de noviembre —hasta ahora, al menos— se ha dejado pasar inadvertido, sin que el Colegio Militar recuerde a su primer cadete inscripto ni la Policía Federal conmemore a su primer Jefe asesinado por la subversión (luego lo siguieron Villar y Cardozo) junto a un joven funcionario policial también Caído en cumplimiento del deb er.
En aquellos tiempos que parecen remotos hubo atentados magnicidas —cuyos respectivos centenarios fueron olvidados por los “formadores de opinión”, más atentos a las groseras “sutilezas” de “Gran Cuñado”— contra los Presidentes Sarmiento (1873), Quintana (1905) y Figueroa Alcorta (1908), como tampoco se recordaron los cien años de sucesivos “porteñazos” como los tumultos socialistas del 13 de octubre de 1903, los conjuntos de socialistas y anarquistas del 1° de mayo de 1904 con muertos (un policía) y heridos, además de la “Semana Roja” del 1° al 8 de mayo de 1909, cuyas decenas de muertos (cuatro eran conscriptos) y centenas de heridos fueron obliterados de la Historia Oficial al cumplirse cien años de esa primera “guerrilla urbana”.
Guerrilla que fue precursora de la “Semana Trágica” del decenio siguiente (1919) —en la que participaron anarquistas, socialistas y comunistas— a la cual va a ser más difícil “olvidar” por los libros y películas que han falseado el tema. Más adelante daremos más detalles de los atentados terroristas y los tumultos vandálicos que requirieron no solamente una enérgica represión, sino una denostada Ley de Residencia que permitiera expulsar a los extranjeros que hicieran peligrar nuestra paz interior.

LAS INTERNACIONALES

Dado que el socialismo actual ha edulcorado su posición política del presente como “socialdemócrata”, será necesario recordar que —al igual que su aliada electoral de antaño (1931) y hogaño (2009), la U.C.R.— ambos partidos son “Secciones Argentinas” de la IIª Internacional marxista o IS (Internacional Socia lista) fundada en París el 14 de julio de 1889, al cumplir cien años la cruenta Revolución Francesa. Los marxistas habían sido expulsados con sus mentores —Chahim Mordechai Ha-Levy (a) “Karl Marx” y Federiquito Engels— de la Iª Internacional que estos benefactores de la humanidad habían fundado en Londres en noviembre de 1864, la AIT o Asociación Internacional de Trabajadores, que renegó del marxismo y se convirtió en anarquista bajo el influjo del ruso Mikhail Bakunín.
En la Argentina venimos padeciendo de “Secciones” locales de las cuatro Internacionales desde 1870, más algunos sucedáneos “mistongos” como el “Foro de San Pablo”, el de “Porto Alegre” o “Foro Social Mundial” y el latrofaccioso Eje “bolivariano” (!) castrochavista “ALBA”.
Cuando los subversivos del mundo se dividían en marxistas y bakuninistas, las dos respectivas Internacionales rivalizaban en perpetrar los atentados más impactantes y las revoluciones más sangrientas. No olvidemos que la Revolución Soviética tuvo como partido único oficial a la “Fracción de los Bolche viques del Partido Socialdemócrata Ruso” (nombre que usó hasta la Segunda Guerra Mundial) y estuvo afiliado a la IIª Internacional hasta que Lenín creó la IIIª o Komintern (Internacional Comunista).
Con los anarquistas, estos marxistas cometieron las incalificables tropelías de la Guerra de España, durante la cual se fundó la IVª Internacional trotskista. Ninguna de estas asociaciones ilícitas (varias son “legales” pero nunca serán lícitas) ha dejado de tener su “Intelligentzia” sumisa y su mano de obra cipaya en la Argentina desde hace un siglo y medio.

ATENTADOS CONTRA CUATRO PRESIDENTES


Los magnicidios fallidos planeados por a

narquistas comenzaron por el dirigido contra el Presidente Faustino Valentín Quiroga Sarmiento y Albarracín, quien por aversión a su pariente y biografiado Facundo prefirió quitarse el primer apellido paterno y llamarse “Domingo Faustino Sarmiento”.


El 23 de agosto de 1873, cuando iba en su coche por la calle Maipú llegando a Corrientes en Buenos Aires, fue blanco de tres italianos “carbonarios” a órdenes de un austríaco también anarquista y el asesinato fracasó al explotarle el arma al tirador —Francesco Guerri— volándole la mano, haciendo que otros dos terroristas tiraran tardíamente cuando el carruaje se estaba alejando. Éstos eran Pietro Guerri (hermano del mutilado) y Luigi Casimir (a) “Aníbal” y el “responsable” de la célula era Aquiles Segabrugo (a) “El Austríaco”.


Los Guerri fueron apresados por el oficial de la escolta (luego Coronel) Floro Latorre: “Aníbal” fue capturado el 14 de septiembre en un muelle (disfrazado de marinero) y “El Austríaco” huyó a Montevideo, donde fue asesinado el 27 de ese mes. Otra tentativa fallida fue la de ultimar al Presidente Manuel Quintana en Buenos Aires el 11 de agosto de 1905 por el anarquista catalán Salvador Enrique José Planas y Virella, debida a la mala calidad de las balas que disparó. Condenado a prisión hasta el 29 de abril de 1917, se fugó de la Penitenciaría Nacional con otros doce presos el 6 de enero de 1911.
Uno de éstos, el mosaiquista salteño de 21 años Francisco Solano Regis (a) “Rojas” —quien dijo ser “comunista y anarquista”— arrojó a los pies del Presidente José Figueroa Alcorta —el 28 de febrero de 1908 a las 18:30, cuando descendía de su coche frente a su casa en Tucumán 848, Buenos Aires— un envoltorio humeante con explosivos que pudo ser apagado con agua. Condenado a prisión hasta el 8 de marzo de 1929, cavó un túnel en Salguero y Juncal y por allí se fugó con Planas y otros once. A su vez, en uno de los festejos por el 9 de Julio de 1916, Centenario de la Independencia, un anarquista terrorista hizo fuego —sin éxito— contra el Presidente Tcnl y Dr. Victorino de la Plaza.

PORTEÑAZOS


En cuanto a vandalismo urbano, éste no comenzó en mayo de 1969 con el “Correntinazo”, el “Rosariazo” y el “Cordobazo”, sino mucho antes. Ya el 13 de octubre de 1903, por promover y participar en tumultos e incidentes callejeros fueron detenidos los dirigentes socialistas (único partido marxista en aq uel entonces) Enrique del Valle Iberlucea, Manuel Ugarte y Alfredo Lorenzo Palacios.


Meses después, el 1° de mayo de 1904, los marxistas y los bakuninistas convinieron conmemorar el “Día del Trabajo” con marchas separadas que confluirían en la Plaza Colón de Buenos Aires, detrás de la Casa de Gobierno; el PS marxista desde la Plaza Constitución y los anarquistas desde la Plaza Roma, donde aún se encuentra la estatua sedente —y, según parece, nada sedante— de Giuse ppe Mazzini, atacando a la Policía Montada asesinándole a un Agente y muriendo un activista en el bando agresor, además de numerosos heridos en ambos.


Un lustro después (y en una sucesión de acciones coordinadas), comenzó en Buenos Aires la “Semana Roja” del 1° al 8 de mayo de 1909. Comenzó con tiroteos de varios miles de socialistas y anarquistas contra la Policía y transeúntes durante su manifestación conjunta desde la Plaza Lorea por la Avenida de Mayo, causando cinco muertos y cuarenta heridos; el 2 se declaró una huelga general; el 3, tiroteos cerca de la Morgue para llevarse sus muertos y asesinan al capataz de playa Pablo Coello en los Mataderos; el 4, tiroteos en Once y en Chacarita con más muertos y heridos; el 5, asesinan a “cuatro conscriptos y un vigilante”; el 6, enfrentamiento en Plaza Constitución entre tropas de Ejército y socialistas; el 7, al detonar una bomba oculta en una canasta hallada por el conductor de un tranvía en Corrientes y Carlos Pellegrini, muere asesinado el niño Esteban Garaycoechea y quedan numerosos heridos, y el 8, entre otros incidentes, asesinan en Las Heras y Montevideo a un lechero que no se plegó a la huelga. Los revoltosos anuncian que matarán al Jefe de Policía Cnl Ramón Falcón para vengarse, lo cual cumplieron antes de finalizar el año.

CONTRA EL CENTENARIO PATRIO


Para alcanzar mayor resonancia perturbando los festejos del Centenario, marxistas y anarquistas encabezados por el “Grupo Ruso Israelita «Amigos del Obrero»” y los agremiados en la F.O.R.A. (Federación Obrera Regional Argentina, anarquista) convocan a una “huelga general insurreccional” entre el 18 y el 25 de mayo de 1910, amenazando a quienes trabajen, hagan circular transportes o luzcan colores patrios, causando muertos, heridos y la declaración del estado de sitio, con cientos de detenidos y deportados. Al mes siguiente, el 26 de junio de 1910, mientras se interpretaba el segundo acto de la ópera “Manón” de Massenet en el Teatro Colón de Buenos Aires, estalló en la fila 14 de la platea una bomba que causó numerosos heridos, colocada por los anarquistas judíos rusos David Romanoff e Isaac Molinoff, pudiendo evadirse el primero y siendo apresado el segundo.
El Cnl José María Calaza, Jefe del Cuerpo de Bomberos allí presente, ordenó a la orquesta tocar el Himno Nacional que fue cantado por toda la concurrencia, mientras la Policía de Orden Social se lanzó a realizar unas cien detenciones.

RAMÓN L. FALCÓN, DE OCCISO PRÓCER
A REPRESOR ESCARNECIDO

Cuando volvían a sus despachos en la Jefatura de Policía desde la Recoleta, donde habían asistido a un entierro, el 14 de noviembre de 1909, el Jefe de Policía Cnl Ramón Lorenzo Falcón y su secretario Alberto Juan Lartigau fueron asesinados por la bomba que les arrojó adentro de su carruaje el anarquista terrorista ruso e israelita Simón Radowitzky en la esquina de Callao y Quintana, Capital Federal; el cochero Isidoro Ferrari, asimismo, quedó gravemente herido.

Anarquista terrorista ruso-israelí Simón Radowitzky, autor del atentado contra el Cnl. Ramón L. Falcón

Innumerables homenajes se rindieron a las víctimas, incluyendo calles y paseos con sus nombres y la denominación de la Escuela de Cadetes de la actual Policía Federal Argentina. Su asesino participó en la excavación del túnel en la Penitenciaría para la fuga del 6 de enero de 1911, pero ese día tuvo que trabajar en la imprenta. Fue trasladado al Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, y logró fugar en un cúter el 7 de noviembre de 1918, pero fue recapturado a los 23 días. En 1930 fue indultado por Hipólito Yrigoyen y emigró a México, donde falleció durante la Segunda Guerra Mundial.


El 1° de mayo de 2004 —centenario del primer “Porteñazo”— Naúm Normando Brisky (a) “Norman Briski” (del Consejo Superior de “Montoneros” desde el 20 de abril de 1977), en nombre de Celia Guevara de la Serna (hermana del “Che”) y mancomunadamente con el historiógrafo Osvaldo Jorge Bayer, acompañado por grupejos izquierdistas de todo pelaje cambiaron el nombre a la Plaza Ramón Falcón en Floresta, Capital Federal, por el del Che Guevara. Además, unas cuantas cuadras de la calle sobre la que se encuentra la mencionada plaza —denominada homónimamente Ramón Falcón— amanecieron rebautizadas de hecho con el nombre de su asesino. Substitución ilegal y aberrante que —de la Plaza, al menos— han hecho perdurar hasta el presente mediante la ocupación de ese paseo público usurpado desde entonces.


A su vez, la diputada kirchnerista Silvia La Ruffa presentó en la Legislatura porteña el proyecto de cambiar el nombre a la calle Ramón Falcón —“un policía represivo”— por el del futbolista castrista Diego Maradona, “así matamos dos pájaros de un tiro”…

CONCLUSIONES PARA 2009


La cruenta “Semana Roja” no se conmemoró en mayo de este año ni por la Izquierda tan obsesionada (y enriquecida) por “la Memoria”, que le ha resultado asaz provechosa política y económicamente en nuestra asolada y desolada Patria. El año que viene se nos saturarán las entendederas con el Bicentenario, sin recordar —casi seguramente— incómodos detalles como la “huelga general insurreccional” (sic) del 18 al 25 de mayo de 1910 por marxistas y anarquistas con cruentos choques y numerosas bajas tras declararse el estado de sitio o la bomba que estalló en la fila 14 de la platea del Teatro Colón al mes siguiente, como no se conmemorarán oficialmente —si la ciudadanía decente no exige lo contrario— los asesinatos de Falcón y Lartigau en noviembre de este año 2009, ni el atentado terrorista contra el Presidente Victorino de la Plaza en ocasión de otro Centenario patrio, el de la Independencia en 1916. “Los pueblos que no aprenden de su Historia…”

Adolfo M. Muschietti Molina

Visto en el blog de Cabildo.

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