El tristemente célebre Dr. Borocotó en familia, cuando grabó un LP y era respetado.
Una Joya de la historia...
El Che Guevara: ¿era Médico o un impostor?






El 3 de Diciembre de 1990 el Coronel Mohamed Alí Seineldín, junto a más de mil hombres a su mando, arriesgando sus carreras, sus familias, sus vidas y su futuro, se pronunciaron en contra del perverso y antihumano Nuevo Orden Mundial, también conocido como Globalización, que se iba a imponer sin concesiones en la República Argentina. Ellos, conocedores del desastre político, económico, social y moral que el Nuevo Orden Mundial llevaría aparejado a la Argentina, comprendieron que por Dios y por la Patria debían dar la voz de alarma a la sociedad, porque de ello dependía el futuro de su país.
Pero la sociedad argentina en aquel hoy lejano 3 de Diciembre de 1990, no estaba preparada para entender el real peligro que les acechaba y el Coronel Mohamed Alí Seineldín y los hombres a su mando fueron entonces condenados a prisión presos y rehenes del Nuevo Orden Mundial.
"Cuando la Patria está prisionera, la cárcel es el lugar de los hombres libres" y el Coronel Mohamed Alí Seineldín y sus hombres, comprendieron que su prisión, triste destino de los patriotas, debía ser tomada, a costa de sus vidas, como un permanente testimonio, para la sociedad argentina y el mundo, de no claudicar ante el perverso y antihumano Nuevo Orden Mundial.
¿Y LOS “CARAPINTADAS”?
En los últimos tiempos, a raíz de los enfrentamientos surgidos entre el gobierno y el sector de retirados de las FF. AA., por la arbitraria política oficial respecto de los juicios llevados a cabo solamente contra militares por su participación en la Guerra contra la subversión, estuvieron circulando varios correos electrónicos en los que se planteaba el interrogante “¿y los carapintadas?... ¿no dicen nada?... ¿Nadie los nombra?... ¿el gobierno los protege?”...
Siendo uno de los aludidos, intentaré dar una respuesta.
En efecto, para algunos puede llamar la atención cierta sensación de silencio por parte de los carapintadas respecto a cómo el gobierno lleva adelante su política antimilitar en lo que hace al tratamiento de la Guerra contra la subversión y de derechos humanos. Pero en realidad lo que más debería llamar la atención es el silencio de aquellos militares que hoy luchan, precisamente, por lo que lucharon los carapintadas a partir de 1987 y nadie lo reconoce y nadie lo dice. También es cierto lo del silencio del gobierno respecto de los carapintadas pues tampoco, oficialmente, nadie los nombra ni hace referencia a los cuatro pronunciamientos militares que protagonizaron en defensa de la Institución.
A mi modo de ver los tres silencios tienen su explicación.
En principio, respecto del silencio carapintada, digamos que no es tal, dado que no hemos dejado nunca de expresar nuestras ideas, de distintas formas. Lo hemos hecho y lo hacemos, a través de cartas de lectores, artículos y otros escritos. También a través de la opinión del Partido Popular de la Reconstrucción que preside el ex capitán y licenciado Gustavo Breide Obeid. Lo que sucede es que, por los intereses políticos en juego, a ningún sector le resulta conveniente que las opiniones carapintadas tengan una amplia difusión y, por tal motivo, las mismas nunca son publicadas. No debemos olvidar que los carapintadas fuimos protagonistas iniciales de la resistencia y reacción de los cuadros intermedios ante la inacción de los generales que conducían a la institución y permitían que fuesen citados por la justicia, oficiales y suboficiales que habían participado en la Guerra contra la subversión cumpliendo órdenes de esa conducción.
Teniendo en cuenta este punto de vista, los carapintadas nos convertimos en enemigos del poder político que era quien generaba las políticas contra los militares, en enemigos de los generales que acataban sin chistar esas políticas y en enemigos de nuestros camaradas legalistas que, privilegiando la disciplina cumplían las órdenes de los generales aunque sentían y pensaban como los carapintadas. Para justificar sus conductas solían decir “comparto los objetivos pero no los procedimientos”. En síntesis, los carapintadas defendiendo una causa que era de principal interés de toda la institución, incluso del resto de las FF.AA., por esas cosas que tiene la vida, terminamos siendo enemigos de TODOS los sectores que participaban de la disputa. Incluso hasta de los militares retirados que tampoco alcanzaban a comprender lo que años más tarde sucedería y nos criticaban por romper la disciplina.
Hoy, aunque para algunos la situación resulte parecida, es bien diferente. Es parecida en cuanto a que la agresión hacia las FF.AA., como en tiempos de Alfonsín, parte del mismo gobierno, también en que la conducción militar en lugar de defender a sus hombres, actúa aliada del poder político y también en que tales actitudes están generando reacciones en algún sector militar. Pero es diferente respecto de los protagonistas y desde el punto de vista ideológico.
En lo que respecta a los protagonistas digamos que hoy no existe una resistencia como la protagonizada por los carapintadas ya que la misma está circunscripta al ámbito de los militares retirados que más allá de romper la disciplina creando organizaciones paralelas y participando de actos en homenaje a los muertos provocados por la subversión no autorizados por la conducción formal, no están dispuestos a avanzar más allá.
Y, para entender las diferencias desde el punto de vista ideológico es necesario comprender que, el Ejército Argentino ideológicamente, siempre ha estado dividido, en liberales y nacionales, siendo los primeros quienes, lamentablemente, han prevalecido a lo largo de la historia.
Durante el gobierno de Alfonsín sucedió lo que actualmente está ocurriendo con Kichner, es decir, se persiguió y desnaturalizó a las FF.AA. como pasos esenciales para reemplazarlas por otras más afines al proyecto socialdemócrata. Semejantes políticas antimilitares provocaron la reacción de los cuadros medios de la Institución. Así fue como Alfonsín debió sortear tres pronunciamientos militares que encabezaron los nacionalistas carapintadas y de cuyos réditos se apropió el sector liberal.
Luego vino Menem quien, pese a profundizar la desnaturalización de las FF.AA., nunca fue visto como enemigo por los mandos militares dado el carácter liberal que le dio a su gobierno. Sí lo vieron así los carapintadas ya que si bien en los discursos reivindicaba a las FF.AA., en la práctica las desarmaba, las reducía y las desnaturalizaba y, en materia de DDHH, cedía a las presiones de la izquierda. No olvidemos que fue en el gobierno de Menem que Balza realizó el ilegítimo arrepentimiento por el accionar militar en la Guerra contra la subversión. Para reprimir el último de los pronunciamientos carapintadas (3 de diciembre de 1990), contó con el apoyo del sector liberal del Ejército. Algunos de los más conspicuos enemigos de los carapintadas y pertenecientes a este sector, paradójicamente hoy están presos al haberse derogado las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que habían sido promulgadas como consecuencia de los Sucesos de Semana Santa de 1987.
En la actualidad, otra vez se está viviendo una situación similar a la acontecida en épocas de Alfonsín, con la diferencia que aquel proceso de destrucción de las FF.AA. Iniciado en esa época, hoy ha crecido, se ha consolidado y ya no están los carapintadas para intentar frenarlo.
Dicho esto podemos sintetizar que nuestro acotado silencio se debe, fundamentalmente, al hecho de que en esta oportunidad, no somos nosotros quienes debemos actuar, sino quienes en los Pronunciamientos anteriores nos combatieron e impidieron que se detuviese esta política en contra de las FF.AA. tradicionales. Y aquí se entiende también el silencio de aquellos militares que no quisieron escucharnos y en su lugar, se aliaron con Alfonsín y Menem para combatirnos. Por eso es que les resulta tan difícil aceptar la realidad de que los carapintadas tenían razón y en su lugar, optan por evitar nombrarlos como si nada hubiesen tenido que ver en esta lucha.
Y respecto de por qué el gobierno mantiene un cuidadoso silencio sobre los carapintadas, entiendo que tal actitud se debe a una especie de reconocimiento que parte de dos premisas fundamentales: que los carapintadas se enfrentaron con el principal enemigo político que tiene este gobierno, Carlos Menem, y a que nunca defendieron a quienes en la Guerra contra la subversión cometieron algún delito.
A modo de cierre bastaría agregar que sobre esta lucha, los carapintadas, no sólo han dicho todo lo que había que decir y con mucha anticipación, sino que además, dieron testimonio importante de ello en cuatro pronunciamientos militares, en los cuales algunos ofrendaron sus vidas, otros resultaron heridos con secuelas de por vida, la mayoría fueron a dar a prisión por largo tiempo y todos perdieron sus carreras militares. Los especuladores de siempre no deben esperar reacciones de nuestra parte porque tenemos muy claro que: estos no son nuestros tiempos.
¡Por Dios y por la Patria!
Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.
EL IMPERIO BRITANICO y 
En los años que siguieron a 1955, la diplomacia británica no pudo demoler la estructura levantada por Perón.
Los textos ingleses de la época no ocultan su preocupación por el problema. La cuestión se hace acuciante hacia 1972, cuando el General Perón confirma Solemnemente su voluntad de regresar a su Patria.
Entonces aparece el 2° tomo de la obra del historiador británico Ferns sobre
“Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón” (pág. 247).
Y la guerra civil devastadora para nuestra patria programada y bien pensada por los estrategas ingleses “para deshacer la revolución efectuada por Perón”, llegó a nuestras playas. No vino solamente con palabras, vino con armas procedentes de Inglaterra.
Recuerdo el día 18 de abril de 1974: Un diplomático británico de nombre Micke John Bishop fue detenido en el momento de introducir al país un contrabando de armas El diario “
“
Y tras dar detalles asombrosos sobre esta invasión virtual en el propio Puerto de Buenos Aires, la crónica da cuenta de la inmediata libertad del Diplomático involucrado, a la vez quo señala, como trascendido, que Gran Bretaña había dado al Poder Ejecutivo las explicaciones del caso:
“Lamentando no haber cumplido con los trámites que hubiera debido realizar en el caso ante nuestra Cancillería”
Nunca se hicieron públicas las explicaciones que había dado Gran Bretaña. Jamás se conoció la actitud del Ministro de Relaciones Exteriores de aquel entonces. Dejo el tema para los historiadores revisionistas que Quieran ocuparse de los años que van de
Al descubrimiento de ese contrabando Inglés de armas siguieron otros dos, de los que sólo informó el diario “Mayoría”; uno interceptado en otro buque inglés y el tercero en una aeronave de
1) El terrorismo bélico con el crimen planificado.
2) El terrorismo periodístico con la tergiversación organizada.
3) El terrorismo político con la traición reiterada.
4) El terrorismo económico con el desabastecimiento, los vaciamientos de empresas y el sabotaje a la producción.
Todas estas eran las formas de la “Guerra civil devastadora”, declarada en secreto por los ingleses contra Perón. El objetivo era muy claro: destruir la industria argentina, destruir la tecnología Argentina y destruir la ciencia y la inteligencia argentinas, aniquilando a
Por estos medios, coherentes y contestes con los históricos planes de Gran Bretaña para el Río de
Arruinada y destrozada la industria, la tecnología y la ciencia argentinas, hemos vuelto a ser un país primitivo: exportador de materias primas e importador de los artículos manufacturados de la peor calidad. Exportadores de cerebros talentosos (2.500.000 argentinos emigraron en busca de trabajo entre 1976 y 1980) e importadores de los laosianos y vietnamitas que trajo el Ministro Harguindeguy para cumplir el “gobernar es poblar”, de Alberdi.
Este es el esquema trágico de nuestra economía colonial: vender cada vez más cantidad de materias primas a los precios más bajos y comprar cada vez mayores cantidades de mercaderías industrializadas a los precios más caros. La diferencia en contra del país la pagarán los consumidores transformados en desocupados El déficit que este ruinoso negocio produce en la balanza de pagos, será corregido con la contratación de nuevos empréstitos.
Con respecto a los empréstitos, es de enfatizar que el gobierno justicialista se hizo cargo de la conducción del país con una deuda externa de 6000 millones de dólares aproximadamente. De esa cantidad, el 70% debía ser pagado en el decurso de los años 1973, 1974. 1975 y 1976.
En julio de 1975, pocos días después de la muerte del Teniente General Perón. el Mercado Común Europeo (que a partir de la muerte de De Gaulle se habla integrado con el Imperio Británico), cerró sus puertas a las carnes argentinas, inaugurando una política absolutamente proteccionista para sus agricultores y ganaderos.
De esta manera cesó virtualmente, la mayor fuente de ingresos en divisas que tradicionalmente tuvo el país. No obstante ello, le deuda heredada se siguió pagando sin pedir prestado un solo dólar, sin concertar ningún empréstito y sin emitir un solo bono externo. Adviértase la disimilitud con la conducción económica posterior al 24 de marzo, la cual, a través de sucesivos endeudamientos, gastos improductivos e innecesarios, elevó la deuda exterior a la cifra impresionante e inédita de 38.736 millones de dólares. (Informe del Banco Central de
INGLATERRA y
La guerra de las Malvinas enriqueció al país en martirio y heroísmo. En valor sin par. En abnegación y en coraje. Pero también enriqueció al país con documentos decisivos para explicar nuestra tragedia y nuestra frustración permanente.
De ellos es altamente significativo el informe de Lord Franks preparado para el Parlamento Británico por el Consejo de
“Enero 22, 1976: los comandantes argentinos son contrarios a aprobar cualquier medida militar susceptible de facilitar el mantenimiento en el poder del régimen de
El documento esta reproducido en el diario “
Como los vencidos no tienen historia ni derecho, sino únicamente difamaciones y calumnias, es forzoso hacer un inventario de la obra del Gobierno caído el 24 de marzo de 1976. Paradójicamente, esa obra de gobierno es la misma que tanto ha irritado y preocupado a los ingleses hasta el extremo de calificarla de hostil en sus documentos oficiales como es el informe Franks que acabamos de leer. Por eso pasamos a relatarla porque de su enunciado surgirán los verdaderos motivos del 24 de marzo de 1976 que nada tienen que ver con los pretextos infantiles que se esgrimieron para justificar el golpe del 24 de marzo de 1976.
También el inventario de esa obra permitirá comprender el por qué de cautiverios interminables y de otras infamias afines



El "Botín de Guerra"
Actualmente y desde los últimos años, Gran Bretaña Continúa avanzando en sus conquistas territoriales oceánicas y sobre nuestro país, para su explotación comercial, y con la aceptación y el V º B º de
LAS GEORGIAS, SANDWICH DEL SUR, MALVINAS Y
Con el petróleo de Malvinas , se podría pagar 27 veces la deuda publica de
Ocurrirá este 1ro de Diciembre de 2009 Y aún con el viaje de la presidenta , no lograría frenar esa declaración , donde
* En la zona en torno a Malvinas, las estimaciones oficiales británicas constatarían la existencia de 60.000 millones de barriles de petróleo. Si los multiplicamos por el valor estimado de 70 dólares el barril, estamos hablando de la fabulosa cifra de 4,2 billones de dólares. Una cifra equivalente a 27 veces el monto de nuestra impagable deuda pública.
Ergo por acción u omisión terminan traicionando a la patria.
Ineptos y ladrones diría mi abuelita.
El 1° de diciembre se cumplen 35 años de los asesinatos de Humberto y Cristinita.![]()
Tengo la absoluta seguridad que aún hoy, todos los argentinos de bien, tienen grabado en su memoria el horroroso atentado ejecutado por integrantes del ejército revolucionario del pueblo, llamados actualmente “jóvenes idealistas”.
Las fotografías y crónicas de los diarios y revistas publicados en aquel 1° de diciembre de 1974 y en días posteriores, son los silenciosos testigos del repudio, reprobación y condena de toda la sociedad argentina a tan incalificable crimen cometido por las hordas terroristas de la guerra revolucionaria. La multitud que me acompañó a mí y al resto de mi familia, en aquel entonces, son la muestra más contundente del sentir de un pueblo que se encontraba oprimido por el terror que esos delincuentes sembraban en las calles, asesinando, sin discriminación alguna, a niños, mujeres, sacerdotes, científicos … civiles de todas las edades y clases sociales. No fueron, únicamente, como pretenden hacer creer, que sólo militares o policías cayeron bajo las bombas y balas del accionar del marxismo.
A partir de allí, cada 1° de diciembre, me acompañaron en la recordación de mis queridos muertos, no sólo los camaradas de armas de Humberto, sino también numerosos amigos y otros que, sin serlo, se solidarizaron y me contuvieron en mi lacerante dolor. El viejo Ejército se hizo presente en cada oportunidad, con capellán militar, guardia de honor, ofrenda y trompeta de silencio.
Así hasta hace algunos años atrás, cuando el gobierno protector de los “jóvenes idealistas”, ordenó a los cobardes integrantes del nuevo ejército a bajar cuadros y humillarse, prohibió a los integrantes de las tres fuerzas armadas – con amenazas de sanciones y arrestos – a vestir uniforme en la concurrencia a los actos, hasta llegar al extremo de impedir – so pena de darles de baja – la asistencia a los mismos.
También en la sociedad se fueron produciendo cambios generacionales. Los jóvenes adultos de hoy, niños apenas, en aquella tenebrosa década del 70, crecieron conociendo, primero, una verdad a medias para, finalmente en los últimos seis o siete años, sufrir de manera compulsiva el cuento de una historia sesgada, distorsionada, perversa sobre la verdad de los acontecimientos y sucesos vividos por el país. Qué decir de aquellos jóvenes que nacieron muchos años después de la época de plomo.
Y también mi país, mi querida Argentina, esta noble nación cuya tierra fue regada con la sangre de tantos inocentes desde el comienzo de su historia … cambió.
Hoy el odio, el rencor, el deseo de venganza, la corrupción, la injusticia, la inseguridad, han dividido a los argentinos. Los ha enfrentado nuevamente. No ya en una guerra revolucionaria con las armas, sino en la peor de las guerras revolucionarias, la que se lleva a cabo desde el poder.
Los que me conocen, saben, ciertamente, de mis sentimientos hacia toda esta situación. Saben de mis profundas convicciones cristianas, por una Argentina en Paz, sin rencores, pero con Justicia para todos.
Estoy convencida de que si cada uno de los argentinos pusiera una mínima parte de voluntad para perdonar, todo sería distinto. Yo ya lo hice. Perdoné a los asesinos de Humberto y Cristinita.
Esta convicción y razones estrictamente personales me llevaron a tomar la decisión de que a partir de este año – y hasta que Argentina no se encuentre pacificada y los argentinos estemos en Paz con Dios y nosotros mismos – no realizaré ningún acto público de homenaje ni recordación a Humberto y Maria Cristina. Lo haré, sí, en la intimidad de mi dolor y mi silencio. Es mi pequeño aporte hacia un país diferente. Un país que comprenda que solo con el perdón y
Pido a aquellos que siempre me acompañaron con su presencia y también a los que lo hicieron espiritualmente, y que el próximo 1° de diciembre deseen rendir su homenaje, que simplemente tengan presente en sus oraciones a mis dos seres queridos.
A la prensa en general le digo, con todo el respeto que merece, que no otorgaré entrevistas ni diálogos de ningún tipo. Sepan, los medios, disculparme.
Afectuosamente.
María Cristina Picón
¡CELTYV por y para las Víctimas!
El 1° de diciembre se cumplen 35 años de los asesinatos de Humberto y Cristinita.
http://www.youtube.com/watch?v=_G7YrBF9mXY
“La crisis económica global, el gobierno mundial y la realidad argentina”.
El director del periódico "Patria Argentina" y Presidente de los Centros Cívicos y Patriótico se explayó generosamente sobre la historia de la usura, el menejo del dinero, y la deuda externa argentina.
A pesar de casí cuatro horas de conferencia, mucho público permanecian inmóbiles en sus asientos dado el interesante coloquio.
Nuestra felicitaciones a los organizadores santiagueños.


El Poder Ejecutivo utilizó reiteradamente el instituto constitucional de las medidas prontas de seguridad para hacer frente a la guerra de guerrillas, así como a la creciente oposición de sindicatos y gremios frente a sus políticas económicas. Esta acción guerrillera llevó a Mujica a coparticipar en asaltos, secuestros y en la llamada Toma de Pando en 1969, entre otros operativos tupamaros.[1]
La izquierda parlamentaria, sobre todo el Partido Comunista del Uruguay, desautorizó en un principio a los Tupamaros en duros términos, pero luego hubo de hacerse a la idea de coexistir con ellos, debido al fuerte crecimiento que éstos tuvieron después de 1968, tanto en Montevideo como en el interior del Uruguay. No se sabe a ciencia cierta cuántos miembros activos tuvo el movimiento durante el período previo a la dictadura militar. Las fuentes históricas manejan cifras dispares, que van entre las 6.000 y las 10.000 personas.
Durante 1969 asaltaron la financiera Monty, el Casino San Rafael de Punta del Este (donde se alzaron con un botín de 70 millones de pesos) y tres sucursales bancarias. También irrumpieron en Radio Sarandí, en plena emisión deportiva donde el legendario Carlos Solé relataba un partido entre Nacional y Estudiantes de la Plata, y emitieron un comunicado. En junio, en ocasión de la visita del diplomático norteamericano Nelson Rockefeller, el MLN-T incendia las oficinas de la General Motors. En setiembre fue secuestrado el banquero Gaetano Pellegrini Giampietro, liberado 72 días más tarde mediante el pago de un rescate. Y el 8 de octubre tuvo lugar la toma de Pando por el MLN-T; murieron tres guerrilleros (Ricardo Zabalza, Jorge Salerno y Alfredo Cultelli), un policía (Enrique Fernández Díaz) y un civil (Carlos Burgueño).
Hacia 1970 la lucha armada se hizo de mayores proporciones, con lo cual muchas veces la policía se vio desbordada. Fue por esos días cuando el MLN-T llevó a cabo algunas de sus acciones más conocidas, como el secuestro y posterior asesinato en agosto de 1970 del funcionario estadounidense Dan Mitrione,[5] que había sido enviado como asesor para instruir a la policía y a los militares en cómo hacer un uso más racional y eficaz de la tortura,[6] en el marco de la United States Agency for International Development. Este hecho histórico es la base del guión cinematográfico de la película de Costa-Gavras État de Siège (Estado de sitio en su versión española). También continuaban los atentados contra objetivos civiles como el bowling de Carrasco en setiembre.
Otro evento destacado fue la fuga del penal de Punta Carretas en 1971, una de las mayores fugas carcelarias de la historia, en la que escaparon más de cien detenidos.
De esta época son otros Documentos Políticos destacados, el 3, 4 y 5.[7]
Aunque su accionar estaba enfocado principalmente en la lucha armada, algunos de sus integrantes crearon un brazo político para las elecciones presidenciales de noviembre de 1971, el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, que formaba parte de la naciente coalición de izquierdas Frente Amplio (fundada en febrero de 1971). En unas elecciones acusadas de fraudulentas por el Partido Nacional que recibiría el 40,1% de los sufragios, el Frente Amplio obtendría el tercer lugar con el 18,6%, saliendo triunfante el Partido Colorado con el 40,3%, debido a los intentos reeleccionistas del presidente Jorge Pacheco Areco. Con la asunción en 1972 del presidente electo, Juan María Bordaberry, y la comisión a las Fuerzas Armadas de la represión de la guerrilla —la cual, en el léxico político de la época, era invariablemente llamada sedición— llevó a sangrientos choques.
Fue tal el celo del MLN-T por ocultar sus escondites, que en un confuso episodio en diciembre de 1971 ejecutaron al peón rural Pascasio Báez, debido a que casualmente dio con un refugio de armas de la organización. Uno de los días más sangrientos fue el 14 de abril de 1972, cuando la Columna 15 del MLN-T realizó cuatro operativos contra miembros de los supuestos "Escuadrones de la Muerte", que culminaron con la muerte de Armando Acosta y Lara, así como del subcomisario Oscar Delega, el agente Carlos Leites y el capitán de Corbeta, Ernesto Motto. En el operativo murieron los guerrilleros Nicolás Gropp y Norma Pagliano.
La tarde de ese día las fuerzas del orden lanzaron una cruda represión contra el MLN-T, en represalia por los hechos, que culminó con la muerte de varios militantes. Esa tarde fueron asesinados, en su casa, el periodista Luis Martirena y su esposa Ivette Jiménez,[8] y arrestados Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora; y en otro procedimiento fueron ultimados Jorge Candán Grajales, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira. Los operativos fueron dirigidos por Hugo Campos Hermida y el inspector Víctor Castiglioni.
Un tupamaro traidor, Amodio Pérez, denunció muchas acciones tupamaras, y el 27 de mayo de 1972 se descubrió la "Cárcel del Pueblo".[9] La misma estaba localizada en el barrio Parque Rodó, en una casa en la calle Juan Paullier 1192; en la misma estuvieron secuestrados Ulysses Pereira Reverbel,[10] Carlos Frick Davie, el embajador británico Geoffrey Jackson y varias personas más.[11]
Al mismo tiempo, caía en manos de los militares la plana mayor de la organización, con la cual habían mantenido una serie de contactos políticos a fin de discutir las bases de un proyecto político de cambios económicos y sociales. Algunas ideas comunes entre uno y otro bando, aunque muy deslucidas, alentaron tales conversaciones, las cuales se vieron interrumpidas en forma abrupta muy poco tiempo después.
El MLN-T fue derrotado militarmente, siendo su aparato armado vencido y desarticulado. Seguros de su triunfo militar, los comandantes de las Fuerzas Armadas de aquel entonces manifestaron el propósito de "seguir combatiendo la sedición" y actuaron contra el resto de la izquierda política y los sindicatos. El presidente Bordaberry, sin apoyo político aún dentro de su partido, el Partido Colorado, se plegó a los requerimientos de las FF.AA., que poco después actuarían contra el sistema político parlamentario, dando el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 que disolvió el parlamento prohibiendo los partidos políticos y declaró ilegales a las organizaciones sindicales y estudiantiles.